El trasfondo político y empresarial de Adrián Ruocco expone una maniobra que excede lo futbolístico y apunta directamente al Rojo.

El conflicto con Javier Ruiz no es un hecho aislado ni improvisado. Detrás de la decisión del futbolista de no presentarse a entrenar, pese a tener contrato vigente hasta 2029 y estar al día en lo contractual, aparece nuevamente la figura de Adrián Ruocco, un representante con largo recorrido en el poder del fútbol argentino. Ruocco ingresó al ambiente de la mano de Carlos Tévez en 2004, con la transferencia al Corinthians, y desde entonces se movió entre negocios, política y operaciones de peso, con vínculos históricos con Mauricio Macri y Daniel Angelici. Fue asesor en AFA durante años clave, participó en maniobras institucionales y se consolidó como un actor influyente, muchas veces ajeno a lo deportivo.
Independiente no le debe nada al jugador y cumple con todas sus obligaciones: el problema no es el club, sino una operación externa que vuelve a poner al Rojo como blanco de intereses que buscan presionar, desgastar y perjudicarlo.


